La Última Fila
FORO! Las notitas de clase
21 diciembre 2005
 
Esencia.

La biblioteca está llena de carteles, típicos carteles de "Salida de emergencia", "Escaleras", "Ascensor"... estos carteles están fijados a la pared con algún tipo de adhesivo. El curso pasado uno de ellos se fue a tomar por el culo, tardaron en repararlo meses.

Cuando dejó de ocupar su hueco correspondiente, encima de la puerta de salida, nos mostró su secreto. A modo de cutre-encriptación se podía leer "PUTA" con las letras invertidas. El tipo que había pegado ahí el cartel había escrito eso usando como lápiz el tubo de pegamento, por eso los rastros que quedaban en la pared estaban invertidos.

Esta es la historia de ese cartel:

Miguelín tenía que volver a ir a la facultad, ese antro de niños pijos-guays que por tratar de sacarse una carrera se permitían mirar por encima del hombro a cualquiera, incluyéndole a él. A él. A Miguelín. Hasta los más chungos de su barrio le respetaban y una cuadrilla de niñatos tuercebotas le miraba por encima del hombro y total porque ellos eran universitarios y él no. Él podría haber sido lo que le hubiese dado la gana, abogado, médico, ingeniero, informático... no era tonto, siempre se lo decían en el colegio, pero era muy vago... y claro... pero él sabía que no era tonto, las matemáticas del último curso que aprobó se le daban bien. Sacó un 6.25, y eso son palabras mayores para tratarse de las matemáticas de 8º de EGB.

Llegó allí el primer día vestido con su chandal de pitbull, riñonera adidas, los complementos (gafas, cadenas y sellos) y tronando con su Area51 y esos imbéciles se le habían quedado mirando como si fuera un bicho raro, jamás se había sentido tan desplazado, humillado y acobardado. En ese sitio él era el insignificante, el minoritario, el raro. Sus nikes competían con decenas de náuticos y botas, sus camisetas destacaban entre los sueters y las camisas, sus pantalones eran de los pocos con botones laterales....

Pese a todo quería demostrarle a esa cuadra de pijoteros quien era él. Nada de cadenas de oro, nada de sellos, nada de chandal Adidas ni las Nike de muelles, incluso aparcaba su Area51 en una rotonda a tomar por el culo e iba andando hasta donde le tocara currar ese día... en que mala hora le había puesto las pegatas de pont-aeri a la puta moto... dejó de engominarse el pelo hacia arriba y se pasó dos horas delante del espejo probando primero sin gomina, pero se sentía desnudo, luego a la izquierda, más tarde a la derecha... nada, se veía raro, no entendía cómo coño podían salir así a la calle todos esos tíos... al final optó por engominarlo hacia delante, visto de frente parecía un campo arado.

Unos Lee´s de su hermano, una camiseta de manga larga comprada en "jack and jones" especialmente para la ocasión, unas adidas record que usaba su viejo los domingos para pasear a Rambo y una mochila que encontró por casa y tubo que vaciar de petardos de las fallas pasadas... con eso bastaría. Dentro de la mochila guardó todo lo que le haría falta, las alicates, el destornillados, los botes de pegamento de contacto, las gafas esas de protección, que estorbaban más que otra cosa, los trapos el paquete de tabaco y dos talegos de chocolate para pasar el día.

Vestido así se sentía un gilipollas, así que decidió darse un toque de autenticidad, se puso el sello de oro que le regaló su padre cuando la comunión. 6.7 gr. y 15 mm. de ancho. Precioso. Con la inicial de su apellido, la S. Sánchez.

Se miró en el espejo, no parecía él. Menos mal, se consolaba, que el sello de los Sánchez le daba esa autenticidad que sabrían reconocer los ojos expertos, así no se traicionaba, sólo se maqueaba un poco. Antes de salir del portal ya llevaba puesto el casco, no fuera que alguno del barrio le viera a esas horas con esas pintas. Le llamarían "el espantapájaros" por el resto de su vida.

Metió la mochila entre las piernas, encendió la moto y se largó desde su barrio hasta la facultad, menos mal que sólo tenía que cruzar Blasco Ibáñez. Aparcó a unos 300m de la cafetería donde quedaba cada mañana con sus compañeros de curro, el paseo le sirvió para hacerse el primer porro de la mañana. El paseíllo no duró más de tres minutos pero a esa hora de la mañana todo el campus estaba lleno de estudiantes medio dormidos. Ellos aparentaban normalidad. Miguelín sabía que no era así. Le miraban. Ya no le miraban con desprecio, como antes, ahora le miraban a los ojos, le trataban de tú a tú. Ellos lo disimulaban como si nada, pero él, en su fuero interno les veía mirarle. Tan concentrado estaba disfrutando de su nuevo rol en la vida que pasó al lado de una lata de Cocacola sin chutarla.

Cuando llegó a la cafetería oyó a sus compañeros antes de verles.

- Hey! cárgame más ese carajillo, joder, que esto sabe a agua!

Ese era Ismael, se lo gritaba al camarero de la cafetería. Ismael y Miguelín habían coincidido hacía dos meses en la misma agencia de trabajo temporal, estando en la calle, a las puertas de la agencia, Ismael le había pedido fuego y se había liado un canuto, se lo ofreció a Miguelín y se lo fumaron a pachas, entraron en la agencia y salieron de allí riéndose a pleno pulmón cuando la tía que estaba detrás del ordenador les dijo que sin el graduado era difícil encontrar trabajo. Se metieron en unos recreativos y pasaron toda la tarde entre quintos, petas y billares.

- Donde mierdas vas con esas pintas, nano, acaso te casas o algo?
- Calla idiota. Anda, Paco, tengo prisa, dime qué debo hacer y dónde.
- Joder Miguelín, un mes entero currando con vosotros y hoy parece que tengas ganas y todo...

Paco. Arrastraba 40 palos. Era electricista y lo más parecido a un jefe que había tenido Miguelín desde que entró en esa empresa de chapuzas. Era un fracasado, Miguelín tenía claro que nunca sería como Paco, el era listo, sólo que era vago.

Les tocaba la biblioteca, pegar los rótulos de cada sala, había 4 salas por planta, más pasillos, a 6 plantas... daba como resultado... esto... bueno, un huevo de salas y de rótulos, ya me entendéis, joder. Les llevaría tiempo. Días si se daban prisa, tal vez semanas, pero eso no tenía por qué saberlo quien les pagaba, además, como quien pagaba era la facultad, es decir, el estado, en última instancia... con los que les cobraba de impuesto, por ejemplo gasofa para la moto, contra más tardaran mejor.

Pasadas dos semanas Miguelín había jodido la aleta trasera del Area51 intentando quitar las putas pegatas del Pont-Aeri, en cambio había quitado casi todas las del casco, menos la de Camarón, "hay que mantener la esencia", lo decía su viejo cada dos por tres y él lo aplicaba. Era un chico listo.

En la tercera semana de curro empezó a llevar calcetines de lana, desplazando los calcetines deportivos que había usado durante los últimos 3 años. Las sudaderas pillaban polvo en el fondo de su armario mientras que ya conocía a la dependienta de "jack and jones" por su nombre de pila...

También conocía por su nombre de pila a una cria que estudiaba derecho, se lo había oído a una amiga suya, gorda, cuando le preguntaba si tenía tabaco, una pija de mierda, con la que coincidían todas las mañanas en la cafetería, ella tomaba cortado con sacarina, Miguelín lo sabía porque era un tipo listo. Se llamaba María. María no se había fijado nunca en Miguelín, en cambio se giraba cada dos por tres cada vez que Ismael pegaba un grito, lo cual solía ocurrir varias veces en cada desayuno. María miraba a Ismael con repugnancia, eso divertía a Miguelín, estaba seguro de que a él no le miraría así... vaqueros desgastados a la moda, camiseta lisa, suéter rojo de canal, las record de su viejo, la mochila, con sus alicates, destornillador, pegamento, las gafas, el tabaco y el hass... y el sello (desde hacía 3 días lo llevaba colgando de una cadena, que? lo importante era que lo llevaba, no? aunque lo ocultara estaba allí, él seguía siendo fiel a sus orígenes)...

Salió de dudas dos horas más tarde, cuando, por sorpresa coincidieron en el ascensor de la biblioteca. Miguelín se había parado a mear en la planta baja, la cuadrilla subió a la segunda que es donde debían estar hoy, y quien sabe si mañana, cuando Miguelín estaba otra vez esperando el ascensor, para subir a empezar a currar, María dobló el pasillo dirección al ascensor... iba con la gorda.

- A que piso vais?
- Al cuarto. Tú?
- Al tercero.

Miguelín había mentido a María. Iba al segundo, pero no quería ni pensar en lo que sucedería si él paraba en el segundo y por una de aquellas se topaba con Ismael delante de María, seguro que Ismael habría soltado alguna capullada y se hubiera ido todo al traste... todo? que todo debería irse al traste? Miguelín no sabía que era "todo" pero había notado que María no le había mirado con la repugnancia que miraba a su compa en la cafetería. La cosa funcionaba. El ascensor paró en el tercero.

- Hasta mañana.
- Qué?

Mierda, había sido una gilipollez despedirse así, joder, en que ostias estas pensando...

- Quiero decir... en fin... que hasta la próxima...
- Ah..
- ... que será mañana.
- Cómo dices?
- Todos los días coincidimos en la cafetería, desayunando.
- Si? vaya, lo siento, no lo sabía. Pues hasta mañana...

Bien. La gorda había estado con la puta boca callada y María había sonreído. Era una puta pija, pero tenía su aquel... Miguelín bajó al segundo piso, a ponerse a currar. Diez minutos después estaba en el baño del segundo piso haciéndose una paja. La sonrisa de María le motivaba.

A última hora, antes de comer, Miguelín se subió al cuarto piso, de camino pilló el primer libro que vio en una estantería. "Plan general de contabilidad y otras normas contables. Segunda edición". Gilipolleces de ratón de biblioteca, pensó, pero necesitaba un "disfraz" y allí dentro ese libro era el mejor disfraz que podía llevar, si hubiera estado en Puzzle habría pillado dos cubatas. Discoteca es a cubata como biblioteca a libro. Estaba cantado. Miguelín era un tipo listo.

Se paseó por todo el cuatro piso y nada. Ni rastro de María. Mierda.

Mientras comía se dio cuenta de que la había jodido. A la mañana siguiente María le buscaría en la cafetería y cuando se diera cuenta de que estaba con Ismael, que seguramente ella le reconocería como "Osea el obrero ese que da gritos, tía" se iría todo a tomas por el culo. Necesitaba un plan. Menos mal que Miguelín era un tipo listo.

- Paco, esta mañana he pasado por la otra cafetería, la de derecho, y me he dado cuenta de que el carajillo es más barato, tal vez nos convendría desayunar allí...
- Joder, claro Miguelín, a poco que nos ahorremos cinco céntimos al día seguro que a final de mes nos da para un paquete de tabaco gratis...
- Por eso lo digo.
- Si es que esto de currar en la universidad hace que se te abra el cerebro...
- Sí... jeje... lo malo es que abren diez minutos más tarde la cafetería...
- Bueno, chico, listo y responsable! joder que cambio... tu tranquilo, en vez de quedar a las 8:00 como hasta ahora quedamos a las 8:15 en la de derecho y todo arreglado.
- Vale

Y tanto que era un tipo listo, era la reostia! Había logrado un margen de 15m para ir a la cafetería de siempre, sentarse delante de María tomarse un cortado cagando ostias y largarse 15m después a por su carajillo mañanero con la cuadrilla. Ni sabía ni le importaba el precio de los carajillos en la otra cafetería, pero algo inventaría.

Tres días después, a base de cortados a primera hora de la mañana María y Miguelín ya se decían "hola" y "adiós" cada vez que se veían, eso sí, la puta de la gorda siempre estaba en medio. Pasada una semana los "holas" eran un "como estás? espero que te vaya bien" y la gorda seguía en medio. A los diez días la conversación era más o menos fluida, para ese instante Miguelín ya era estudiante de segundo de Empresariales y pensaba irse de Erasmus a Londres el año siguiente, por aquello de acabar de afianzar su inglés y tal... María estudiaba derecho, y por muy pija que fuera tenía un "no se qué" que hacía que a Miguelín le empezaran a salir callos en las manos.

Ismael estaba con la mosca detrás de la oreja, Miguelín ahora llevaba colonia! su puta madre! algo pasaba.

María y Miguelín disfrutaron de su primer café a solas un día que la gorda estaba con la gripe en casa. Miguelín pensaba que la media hora que dedicaba a cagarse en la puta estampa de la gorda al día había surtido algún tipo de hechizo rollo vudú o similar...

La conversación fue normal... él era un buen estudiante que no había bajado del 7 en toda la carrera, quería afianzar el inglés porque ya dominaba el francés, había estudiado bachillerato en un colegio privado francés en el cual descubrió que también tenía oído par ala música, así que había aprendido a tocar la guitarra en 7 meses y ahora era cantante y líder de un grupo de música, algo parecido a "el canto del loco", pero claro, ellos tocaban la mitad de sus canciones en inglés, por eso aún no había triunfado... se llamaban Eld Rock Aged. Miguelín había semi plagiado el nombre del grupo de un cartel que había leído en un tablón anunciando un concierto, esperaba que María no se diera cuenta. Esa misma mañana quedaron para tomar un café el viernes por la tarde.

Viernes. Miguelín llevaba todo el puto día de los nervios. Le dijo a Paco que tenía que marcharse a las cinco del curro, había quedado con María a las siete pero quería que le diera tiempo a hacer algunas cosas. Paco decidió dejarle marchar antes, total, sólo quedaba por pegar los últimos carteles del piso de arriba, seguramente el lunes dejarían la biblioteca de una vez y para siempre.

Miguelín estaba en su casa a las cinco y diez, tenia una hora y media antes de salir cagando ostias a por María, le pediría la moto a su hermano, una Jog negra. Puso la alarma del móvil de forma que sonara cada veinte minutos, dividió... y le salió cuatro... así pues tenía cuatro veces la alarma del móvil de tiempo para arreglarse. Era un tipo listo.

Se plantó delante del armario, lo abrió de par en par y emepzó a buscar una camisa o suéter que le quedara bien... también buscó unos pantalones Levis que hacía tiempo que no usaba y buscó por casa unas camperas... mientras les pasaba los cordones sonó por primera vez la alarma del móvil, dejó los cordones a mitad mientras se repetía a si mismo "has de cumplir el plan trazado". Siguiente parada, la ducha, jabón, champú, aclarado, paja, más jabón, más champú, más aclarado, cortarse las uñas de los pies, apurar la afeitada del día anterior y pasarse la cuchilla un poco por los huevos, nunca se sabe cuando se ha de estar a punto. Segunda alarma del móvil. "El plan, hay que seguir el plan". Se engominó el pelo, se puso desodorante, colonia, unos gallumbos que le apretaran bien el paquete, acabó de pasar los cordones y.. tercera alarma... iba sobrado de tiempo. Se vistió como si de un torero se tratara, poco a poco, siguiendo un ritual que inventaba sobre la marcha... se puso los pantalones, la camiseta, la camisa... en ese momento se dio cuenta de que tenía los pantalones abrochados y que arrugaría la camisa... se bajo los pantalones... se puso y abrochó la camisa, luego los pantalones, calcetines negros, las camperas, una cazadora vaquera... cuarta alarma, mierda, tenía la cadena con el sello de su comunión en la mano, sobre la palma, la miró, abrió el cajón de la mesita y la dejó allí sintiéndose un mierdas, pero esa tarde no podía fallar nada, que le dieran por el culo a la "esencia".

Había descubierto un nuevo tipo de esencia, la colonia de Prada. Se personificaba en María. Fijaros: Ma-rí-a. No sonaba como Jessi, Yenni o Trini. María, era perfecto en su simpleza. Pisa-cacas, vaqueros de Mango, camiseta de Killah, collar de bolas gordas de plástico, un par de pinzas en el pelo y una carpeta con un dibujo de Jordi Labanda, en eso se resumía la esencia de María. Eso apagaba el coraje que le daba a Miguelín dejar su sello en la mesita de noche.

Fueron a tomar un café, lo cual le resultó aburridísimo a Miguelín, no entendía la finalidad del acto, pero bueno, ahí estaba, interpretando su papel como el chico listo que era. Hablaron de todo y de nada, la carrera, los amigos, hobbies, películas, incluso Miguelín habló de política y literatura, aunque fuera para decir "que si, joder, que eso de que los nazis mataron a millones de peña es mentira, que me lo ha dicho un colega que tenía yo, los nazis no eran unas bestias de matar, pero la historia les ha juzgado de forma muy dura, si, eran malos, pero como el tabaco, sabes? es malo pero no tanto". Miguelín se había hecho con la picha un lío, pero procuraba mantener el tipo, y al parecer le salió bien, María se rió de buena gana, y eso era bueno, no?. Miguelín era un tipo listo.

Ya estaba todo hecho, Miguelín pagó religiosamente 3.80 € por dos mierdas de cafés con leche y cuando salían por la puerta empezó a contar hasta 10 antes de tirarse a besarla...

1, 2, 3...

María le daba las gracias por el café.

4, 5, 6...

Él decía que de gracias nada, que lo había pasado genial.

7, 8, 9... y...

- Hey, nano! que ostias haces aquí Miguelín?!?!

Pero qué coño.... no podía ser verdad, al lado de la cafetería había un parque y en el puto parque estaba el gilipollas de Ismael dándole gritos...

Eran las once de la mañana del Lunes, Miguelín estaba arrodillado en el cuarto piso de la biblioteca, estaba pegando el último cartel, después de pegar éste todo se habría acabado, más de un mes cobrando del estado, ahora tocaba gastárselo en petas, MDMA y barras libres. Le dio la vuelta al cartel, era verde "salida de emergencia", pillo la pistola de silicona y se acordó de María, le dejó ahí un regalito, algo que jamás vería nadie pero que ahí estaba, su pequeña contribución al mundo universitario. Se levanto y se sacudió el polvo de sus pantalones adidas de botones, se miró la mano y besó sus cuatro sellos. "Ante todo hay que mantener la esencia".

PD: espero que no se os haya hecho largo, pero me apetecía escribir algo así, fuera de la tónica que llevaba pillando esto desde hacía un tiempo. Gracias a quienes habéis llegado hasta aquí.

Comments:
Ey! Es genial Pablo, me ha gustado... ¡Otro!¡otro!
 
Demasiados puntos suspensivos, parece que se te escapen las ideas, pero en "esencia" muy bien narrado.

Es diferente, pues has cambiado tu "yo dejo algo de mi mismo en cada uno de mis posts" en voy a contar una historia siendo un tercero que no pinta nada.

Sinceramente, no deberias dejar de escribir ninguno de los dos. Con el primero aprendemos algo mas de ti y con lo segundo, nos dejas un buen relato, y de paso, alguna idea un tanto pesimista, para variar!

Aunque tu no lo creas, la gente si puede cambiar en esencia. Recuerda que no nacemos, nos hacemos.

Tambien se te da muy bien manejar la ironia, y dosificas las reiteraciones de forma apropiada.

PD: Las de derecho no somos todas unas pijas, cabron! >_<

xD

PD2: Si, soy una pedante, ¿¿algun problema?? :P
 
Queremos más jefe, pero cambia algo los nombres que los que pones están muy gastados.
P.D. Las de derecho SI sois unas pijas.
 
bien.imaginativo. me gusta que seas capaz de inventar la historia de algo así. no s "contra" es cuanto.
 
Ya sabes que me gusta cualquier cosa que escribas, yo me lo leo todo todito siempre (boing boing).
Me encantan las historias que empiezan por el final para luego volver al principio de todo, pero también me gusta el otro modelo de post, así que tu escribe y punto :D

Te quieeeero!!
[Y te espero, lalala]
 
joder... estás muy mal... aunque puede ser...
 
Bostezo.

Demasiado largo. Solo he leido el principio y el final y sé que no me he perdido nada.

Dicen que el mejor guión jamás escrito es el de Casablanca, porque no sobra ni una sola frase.
Yo me inclino por los diálogos entre Andy Dufresne y Red.

Cada frase tiene que ser imprescindible para la total comprensión del texto. La diferencia entre una persona y un espantapajaros es el relleno.


Por lo demás desconozco el motivo del lenguaje cañí si no lo narras en primera persona.
Sin embargo la idea de la silicona es buena , aunque se de donde la has sacado...y prefiero leer textos que autocomplacencia.


Tu y yo lo sabíamos,esto es un tres dos o uno.


Feliz Navidad.
 
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